• febrero 12, 2014

Cómo frenar el ciclo del Estrés

Coaching y Productividad

Cómo frenar el ciclo del Estrés

Cómo frenar el ciclo del Estrés

Vivimos asediados por múltiples y variados factores estresantes, muchos de ellos impredecibles y ajenos a nuestro control. Algunos son globales: crisis, ejecuciones hipotecarias, terrorismo, guerras, pérdidas de ahorros, hambre, paro, desastres naturales, recortes sanitarios y de educación, etc.

Estos mensajes acentúan el desgaste que sentimos a consecuencia de otros factores estresantes ordinarios: discusiones de pareja, problemas con los hijos, agotamiento físico y mental, dificultades para llegar a fin de mes, preocupaciones de salud… Y factores estresantes internos como miedo, inseguridad, frustración, dolor y otras limitaciones que nos impiden sacar nuestro potencial de cara a superar cualquier desafío.

Por desgracia, el estrés alimenta el estrés. Cuanto más preocupados estamos, más fácil es que lo más mínimo nos afecte. Está demostrado que cualquier preocupación merma nuestra capacidad para pensar con claridad, aprender, rendir y ser productivos. Mientras no alcanzamos los resultados esperados, tendemos a comprometer más horas, esfuerzo, correr más… ¿De dónde las sacamos? De las horas de descanso, diversión, de cuidarnos… que siguen sumando estrés. Es como estar en una “rueda de hámster” en la que nos agotamos dando vueltas sin llegar a ningún lado y sin salir de la jaula. Tan acostumbrados estamos a sentirnos estresados que nos parece normal y no reparamos en el precio que pagamos por ello.

Sea pandemia o enfermedad común, vivir en estado permanente de alerta y estrés no es normal. Es un desequilibrio. Produce malestar, dificulta la capacidad de actuar y perjudica la salud.

Hay periodos de la vida en que las demandas del trabajo, estudios, familia… nos obligan a prestarles mayor atención y el organismo debe responder con mayor esfuerzo. Cuando estas exigencias externas tienen un comienzo y un fin, es decir, un periodo de tiempo acotado, nos adaptamos. Sucede sin mayores consecuencias. El problema aparece cuando no reaccionamos ni nos damos cuenta de que sin poner límites la situación nos superará.

Es el momento de coger las riendas y de aprender a reconocer las señales que envía el cuerpo. Actuar a tiempo para no perder el control es actuar a favor de nuestra salud física y mental. Permitirnos parar sin sentirnos culpables o responsables, sin pensar continuamente que “debemos, tenemos que”.

En cambio, si no decimos ¡BASTA! se produce en nuestro organismo una sobrecarga de tensión: es consecuencia de haber permanecido en estado de alerta demasiado tiempo. Repercute negativamente y provoca la aparición de síntomas que impiden funcionar con normalidad. En este estado sentimos que hemos perdido el control, el equilibrio personal. Lo habitual (ir a trabajar, ir de compras, cuidar de los niños, conducir, salir con los amigos, etc.) nos supera y todo parece un problema. Sería bueno aprender a reconocer algunos de los síntomas que producen el estrés para reaccionar a tiempo.

Algunas de las señales más frecuentes:

Pensamientos: excesivo temor al fracaso y autocrítica exagerada, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, olvidos, preocupación por el futuro, pensamientos repetitivos…

Conductas: bloqueos o dificultades del habla, llanto, reacciones impulsivas, risa nerviosa, trato brusco a los demás, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas; aumento del consumo de tabaco, alcohol u otras drogas; mayor predisposición a accidentes, aumento o disminución del apetito…

Cambios físicos: músculos contraídos, manos frías o sudorosas, dolor de cabeza, problemas de espalda o cuello, manifestaciones en la piel, perturbaciones del sueño, malestar estomacal, gripes e infecciones, fatiga, respiración agitada o palpitaciones, temblores, boca seca…

No tienen por qué darse todos los síntomas, pero reconocer algunos ayuda a reaccionar; y si la situación nos supera, busquemos ayuda profesional: el estrés tiene solución desde muchas disciplinas médicas y psicológicas. Desde el coaching, el secreto consiste en saber que podemos elegir cómo mirar las circunstancias externas, cómo definirlas, qué significado atribuirles y cómo reaccionar a ellas mental y emocionalmente.

Se utilizan recursos de la filosofía, el deporte de élite, el management, la neurología y otras disciplinas. Además, incorpora aquellas prácticas contrastadas más exitosas de la psicología. Los coaches partimos de una premisa: toda persona tiene sabiduría y capacidad natural para evitar caer en frustraciones y miedos. Es obvio que mantener la calma y la inteligencia en medio de las dificultades son recomendaciones saludables. Acompañamos, pues, a nuestros clientes a tomar conciencia, asumir responsabilidad y actuar para encontrar el equilibrio. El estrés es una respuesta natural y valiosa que no tiene por qué ser problemática. Y no lo es si mantenemos el control de lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

¿Esperas cambiar y quieres hacerlo? Mi misión como coach es apoyarte en ese camino. Y si  te ha gustado, te animo a que lo compártas o amplíes con algún comentario.

 

¡Hasta la próxima!

Belén San Miguel

En Coachycom acompañamos a directivos, equipos y personas para que desarrollen su potencial y les servimos de puente entre lo que creen ser y lo que desean y llegan a ser. Nuestros clientes nos dicen que sus sesiones de Coaching les han servido para gestionar sus emociones, tomar decisiones y adaptarse mejor a los cambios. Y, sobre todo, para sentirse más felices y con más confianza en sí mismos.  ¿Te apetece probarlo? Únete ahora y consigue una sesión de prueba gratuita.

 

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