• diciembre 22, 2020

La escalera de inferencias ¿Cómo subir y bajar para evitar discusiones?

Coaching & Comunicación

La escalera de inferencias ¿Cómo subir y bajar para evitar discusiones?

La Escalera de Inferencias ¿Cómo subir y bajar para evitar discusiones?

La Escalera de Inferencias es un modelo que elaboró el psicólogo Chris Argyris para explicar el proceso mental que seguimos para dar sentido a lo que observamos en cada momento, cómo interpretamos y construimos nuestra propia realidad.

Tendemos a pensar que todos interpretamos lo mismo y hablamos como si hubiese una verdad o una realidad única, la misma para todos, pero no es así. Las personas contamos con una amplia diversidad psicológica, gracias a la cual atendemos, percibimos e interpretamos la realidad de formas diferentes. Muchos ejemplos los tenemos en la cantidad de chistes que compartimos día a día con los errores de interpretación, pero no todas sus implicaciones son siempre divertidas.

¿Cómo subimos por esa Escalera?

Este modelo de la escalera de inferencias nos explica que cuando llegamos a una conclusión a partir de unos hechos es como si fuésemos ascendiendo por distintos escalones:

  • El primer escalón es el de los ELEMENTOS OBSERBABLES, lo que podemos observar. Vivimos en un mundo de sentidos y toda la información nos llega a través de lo que cada uno de nosotros puede oír, ver, oler, tocar…
  • De ahí pasamos al segundo escalón, nuestra SELECCIÓN DE DATOS. No podemos procesar toda la información que llega a nuestro cerebro. Según las últimas investigaciones en neurociencia desechamos el 99% de la información, por lo que necesitamos seleccionar los datos que nos quedamos. Nuestra forma de seleccionar también es muy diferente, cada uno dónde focalice su atención. Y la atención es como una linterna, cuando iluminamos una zona otras se quedan a oscuras.  Y de eso saben mucho los magos ¿no? ¡Con qué arte consiguen que no veamos lo que no quieren que veamos, aunque esté a nuestra vista!
  • Y con esta selección subimos al tercer escalón, el de la INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS, donde sumamos todo tipo de experiencias y aprendizajes previos. Interpretaciones en la mayoría de los casos no verificadas o suposiciones sin contrastar. Todas estas ideas, propias o culturales preconcebidas, con toda su carga emocional, son las que constituyen nuestros filtros de interpretación, propios y únicos.
  • Con estos datos llegamos al cuarto escalón, el de LAS CONCLUSIONES, a las que nos atrevemos a considerar como “la verdad”, «la realidad» y que suelen ser erróneas debido a su falta de verificación y otros errores de interpretación.
  • Nuestras conclusiones nos llevan al quinto y último escalón, el de LAS ACCIONES. Lo que decidimos hacer según nuestras conclusiones.

¿Cómo nos afecta nuestra forma de percibir la realidad a la comprensión y manejo de ésta?

Todos hacemos inferencias que unas veces coinciden con los hechos que hemos observado, pero otras veces no. Lo que en ocasiones nos lleva a enfrentamientos, discusiones interminables, desconfianza, falta de acuerdos o dificultad para coordinarnos.

La riqueza de nuestra diversidad psicológica es que somos complementarios y juntos podemos conseguir cosas que no podríamos conseguir por separado. Pero nuestra diversidad de vivencias e interpretaciones no es la misma y cuando nos creemos los dueños de una verdad única, somos incapaces de ponernos de acuerdo para actuar. Nos quedamos estancados en discusiones estériles por posiciones del tipo “yo tengo razón”, no “yo tengo razón”.

Y esto nos ocurre en todos los ámbitos. John Gottman, psicólogo investigador, uno de los mayores expertos en los mecanismos que hacen que una relación funcione, afirma que la mayoría de los problemas de pareja se deben precisamente a eso, a que queremos validar nuestros puntos de vista a la vez.

La Escalera de Inferencias en la pandemia

El COVID está desestabilizando drásticamente nuestra cotidianidad y en estos momentos de incertidumbre hemos vivido y seguimos viviendo posiciones muy enfrentadas y discusiones innecesarias. A la mayoría nos interesa reducir el número de contagios y muertes y nos preocupa la situación económica, pero nuestros actos, el quinto escalón, no siempre apuntan en la misma dirección.

Tal vez sea el momento de «ponernos en la escalera del otro» para ampliar nuestra mirada. En palabras de un franciscano croata (desconozco su nombre): «Ser tan abiertos como el mar que acaricia con sus manos todos los rincones de la tierra». Darnos cuenta de que nuestra diversidad de vivencias e interpretaciones no es la misma y que no existe una verdad única.

Cuando nos veamos atrapados en ese tipo de discusiones estériles y dañinas, podemos pararnos a pensar ¿Cómo ha podido llegar a este quinto escalón? ¿Qué le ha podido llevar a actuar y comportarse de ese otro modo?¿Con qué datos diferentes puede estar contando?

Puede que nos ayude el pasar por los escalones de otras escaleras. Por ejemplo, si empezamos por el primero, el de los DATOS OBSERVABLES, podemos plantearnos preguntas de este tipo ¿Qué datos puede observar el que ha estado ingresado en la UCI? ¿Trabajado en residencias, hospitales o tanatorios? ¿Cerrando un negocio del que dependen varias familias? ¿Lidiando con la muerte y perdidas de seres queridos? ¿Adolescentes privados de amigos y actividades? ¿Personas que viven hacinadas en habitaciones o en la calle?, por poner algunos ejemplos. Y así con el resto de los escalones y, tal vez, comenzando por las escaleras de quienes más apreciemos y con verdades más dispares a la nuestra.

Bajar por la propia escalera

Una forma de evitar la confrontación sería bajar y subir de nuevo por nuestra propia escalera para revisar y ampliar nuestros puntos de vista, con los que contrastar y desafiar conclusiones y acciones. Para ello puedes plantearte preguntas de este tipo: ¿Qué datos tengo para llegar a esa conclusión? ¿Siempre es así? ¿Qué otras explicaciones podría darle al mismo acontecimiento?, ¿hay más hechos que no haya tenido en cuenta?.

Sabemos que un modo de mejorar nuestra resiliencia durante la pandemia es poder expresar lo que nos pasa y tener a alguien a quién contárselo. Por eso es tan importante cuidar de nuestra red de apoyo de amigos y familiares, evitar enfrentamientos y aprender a comunicarnos en sintonía con con nuestros sentimientos. Y qué mejor que estas fechas para cuidar y mejorar nuestras conversaciones.

Si te ha gustado, te animo a que lo compartas o añadas algún comentario.

Muchas gracias y ¡Hasta la próxima!

Belén San Miguel

En Coachycom acompañamos a las personas desde un espacio seguro y confidencial, telefónico, telemático o presencial para que desarrollen su potencial. Nuestros clientes nos dicen que sus sesiones de Coaching les han servido para gestionar sus emociones, tomar decisiones y adaptarse mejor a los cambios. Y, sobre todo, para sentirse más felices y con más confianza en sí mismos.  ¿Te apetece probarlo? Únete ahora y consigue una sesión de prueba de 30 minutos gratuita.

TAMBIÉN PODRÍA GUSTARTE

Dejar una Respuesta