• julio 8, 2020

Qué hace un Psicólogo Coach Cognitivo Conductual

Coaching y Comunicaciones

Qué hace un Psicólogo Coach Cognitivo Conductual

Qué es esto del Coaching Cognitivo Conductual (CCC).

Antes de hablar de lo que hace un Psicólogo Coach Cognitivo Conductual, no está de más aclarar qué es esto del Coaching Cognitivo Conductual (CCC). Se trata de un enfoque de la Psicología Coaching, que se desarrolló a principios de 1990, y que agrupa las prácticas de las terapias cognitivo- conductuales y las de las teorías de solución de problemas. (Ref.: Palmer, S y Whybrow, A (2008) Handbook of Coaching Psychology. New York. I. Aranda (coordinadora) (2017) Psicología para Coaches, Madrid)

El sumar ambas disciplinas, las terapias cognitivo- conductuales y las teorías de solución de problemas, es lo que permite a un Psicólogo Coach Cognitivo Conductual mejorar su capacidad de respuesta para afrontar el trabajo con sus clientes, en menos tiempo y con mayor eficacia en aquello relacionado con:

  • Superar los problemas prácticos de comportamiento para el logro de objetivos
  • Evitar el estrés y hacer frente a los bloqueos emocionales
  • Superar los miedos al cambio
  • Mejorar el rendimiento
  • Aumentar la capacidad de recuperación psicológica y mejorar el bienestar

La Psicología Cognitiva es la que estudia la memoria, la concentración, la formación de conceptos, el procesamiento de la información o cualquier proceso mental implicado en el conocimiento, cómo la toma de decisiones o la resolución de problemas.  Y la Terapia Cognitivo Conductual trabaja con la triada “pensamientos, emociones y conducta”.  Es la que propone modificar en primer lugar los pensamientos, para que luego éstos provoquen cambios en los otros dos componentes. En otras palabras, nuestros pensamientos son los responsables de nuestras emociones y con un Psicólogo Coach Cognitivo Conductual puedes conseguir controlar tus pensamientos para aprender a controlar tu vida.

Qué personas pueden vivir estas situaciones

Los Psicólogos Coach Cognitivo Conductuales partimos de dos premisas:

  1. Cuando estamos bajo presión o estrés, nuestras capacidades cognitivas quedan mermadas, lo que dificulta nuestras habilidades para tomar decisiones o resolver problemas sencillos. Es más, incluso que no lo consigamos a pesar de haberlo hecho con éxito en otros momentos.
  2. La forma en la que las personas nos sentimos o comportamos viene determinada por las ideas y pensamientos que mantenemos y cómo percibimos cada situación particular o problema. Además, las emociones que resultan negativas como el miedo o la ansiedad interfieren en nuestro rendimiento.

Según el último estudio de SEAS (la Asociación Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés), 9 de cada 10 españoles han sentido estrés y cuatro de cada diez lo ha hecho de manera frecuente o continuada alguna vez, al menos en el último año, y las previsiones, a consecuencia de la situación de incertidumbre y frustración que estamos viviendo actualmente a causa de la pandemia, apuntan a que serán mayores. Así que, cualquiera podemos vivir estas situaciones, en cualquier momento de nuestra vida, y las personas más propensas serán aquellas que no cuesten con herramientas o recursos para gestionarlos.

Qué suelen relatar quienes acuden a nuestras sesiones de Psicología Coaching

Lo cierto es que contamos con una gran capacidad para adaptarnos a las circunstancias y esto, a su vez, es lo que nos impide darnos cuenta del precio que pagamos por ello; pues toda adaptación conlleva un coste y desgaste importante al que nos vamos habituando, del que no somos conscientes y manifestamos de diferentes maneras.

Los motivos que suelen relatar quienes acuden a sesión son de lo más variopintos y cada uno los expresa a su modo; unos, en forma de dificultades para concentrarse, para aprender, para rendir o cumplir sus objetivos o para tomar una decisión; otros, en forma de metáfora como estás que más recuerdo: “llevo mucho tiempo (años) cosiendo sin hilo”, lo que traduzco en trabajando sin resultados, “golpeando hierro en frio”, con un esfuerzo ímprobo y sin resultados aparentes, “más perdida que un pulpo en un garaje”, sin objetivos o deseos claros a nivel personal, académico o profesional, “no me da la vida”, dificultades para definir y conciliar deseos personales y profesionales; y otros, de un modo más explícito cómo: “no soporto a “, “no me entiendo con”, “no quiero perder las formas con mi equipo, mis jefes, mis clientes, mi pareja…”, para referirse a carencias al gestionar sus emociones para comunicarse (en situaciones de estrés sacamos nuestra peor versión), o “no me veo capaz”, “llevo mucho tiempo posponiendo…,  para problemas de autoeficacia o autoestima, por citar los más frecuentes.

Se trata de que nuestro cerebro actúe a nuestro favor y no en contra

Se trata de aprender a conocer y descubrir nuestros pensamientos para controlarlos después, para ponerlos a nuestro servicio, para que sean nuestros aliados, no nuestros enemigos, para controlar nuestras vidas, al margen y por encima de las circunstancias, hechos o acontecimientos, que podamos estar viviendo en este momento.

Todos conocemos a personas a las que parece que la vida les sonríe y sin embargo se sienten desgraciadas. Por el contrario, vemos a otras con vivencias muy duras que siguen luchando con otra actitud y ánimo y esa maravillosa sensación de encontrarse bien consigo mismas. Y esa vivencia aún es más intensa cuando la experimentamos en esos momentos en que la vida nos pone a prueba

Cómo se trabaja en estas sesiones

Durante el proceso de coaching, el coach y el cliente trabajan de manera conjunta y en colaboración para enfocar los problemas de manera diferente y cambiar de perspectiva. El procedimiento consiste en utilizar preguntas basadas en un proceso de autoreflexión sistemática y en el razonamiento inductivo (de lo particular a lo general) siguiendo el método socrático. Este proceso se puede utilizar para ayudar a identificar los pensamientos distorsionados y modificarlos. El enfoque se centra en ayudar a las personas a mejorar sus habilidades de resolución de problemas, ser consciente de sus pensamientos y apoyarles en la modificación de las creencias que interfieren en el rendimiento, que originan estrés y bloquean la obtención de sus objetivos. Aunque nos cueste creerlo, nosotros somos nuestros principales generadores de estrés.

Pero lo más importante es el desarrollo de planes de acción para el futuro con el objetivo final de acompañar a las personas para que se conviertan en sus propios coaches. Que empiecen a hacer cosas diferentes para que descubran su gran potencial, desarrollen sus propios recursos y consigan cambios permanentes.

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¡Hasta la próxima!

Belén San Miguel

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